En la actualidad en nuestra
región, las calles están llenas de niños
trabajadores, aunque nuestras autoridades pretendan afirmar lo contrario. Lo
perfecto sería que los niños jueguen y estudien, pero que no trabajen; peor en
labores impropias, pues he visto a niños
trabajar duramente alejados de la protección familiar, desempeñando tareas como
cuidadores de autos, limpiando parabrisas, son cargadores, recicladores, son
lustra botas, recolectores de diarios y
cartones, vendedores en los micros o cobradores ,muchas de estas actividades se
realizan de noche donde el riesgo es mayor, con posibles accidentes del
tránsito y todas las manifestaciones de violencia callejera quebrantando así todos sus derechos y principios
fundamentales.

Así como la pobreza, los factores
culturales, la negligencia de los padres, el
género, la calidad de la educación, por presión
del grupo de pares o por orfandad, son razones muy poderosas que todos
conocemos y obligan a que muchos niños
tengan que trabajar, principalmente para colaborar con la economía doméstica.
Lamentablemente, es un mal de
nuestra sociedad, muchos de nosotros sabemos que el niño tiene derecho a pasar
su infancia como niño, y no adelantar su ciclo de vida con tareas que no son
para él, es triste ver a nuestros niños que a veces no tienen infancia, no
tienen educación, ni cultura, ni horas para divertirse y en el peor de los
casos están más expuestos a la desnutrición y suelen ser víctimas de violencia
física, mental y sexual.
Como se puede ver hay mucha
tolerancia social al trabajo infantil y casi siempre este tema se maneja de
forma indiscriminada, pese a que las autoridades encargadas sobre el tema
realizan trabajos de difusión con mensajes preventivos dirigidos a los padres y
la ciudadanía. Nuestras autoridades no demuestran
políticas ni acciones claras respecto a la prevención de la
explotación laboral infantil en nuestra región.
Chany Chávez